Mi Soledad

Es a esta hora, la hora que no pertenece ni al día, ni a la noche. Es a esta hora que pienso en ti, en mí, y siento la soledad.

¿Por qué?, ¿Por qué a esta hora? ¿Será porque es a esta hora cuando llego a casa? ¿Por qué es esta hora cuándo me siento en mi silla mágica, que me inspira a escribir y a pensar más allá? ¿Será porque vivo sola y porque una copita de vino me hace pensar y recordar el ayer? ¿Será porque esa copita de vino tinto me hace sentir lo que he tenido que esconder por meses, por años?

No sé si estos sentimientos me hacen bien o me hacen mal, no lo sé. Solo sé que es a esta hora en la que pienso en ti.

Siempre me pregunté, ¿Cómo sería si tú y yo no hubiésemos jugado con el amor? ¿Cómo hubiese sido nuestro destino?, ¿Será que a esta hora no estaría aquí, sola, pensando en ti? ¿Será que posiblemente, en vez de sentir este vacío, tú estarías aquí llenando tu ser en mí? Tus besos y caricias serían lo suficiente para llenar este vacío. Tus palabras, tu sonrisa me llenarían de felicidad y de amor. No tuviera el tiempo, ni el deseo de sentir tristeza. Pero la verdad es que así no son las cosas, tú no estás aquí y nunca lo estarás. Eres mi pasado y esa es una realidad con la que tú y yo tendremos que vivir.

A esta hora en la que paso minutos sentada aquí, en mi silla mágica, pensando o escribiendo. Me pregunto… ¿Estarás tu haciendo lo mismo? ¿Será que mientras yo siento la soledad, escucho la soledad, vivo en soledad, tú haces lo mismo?, ¿Será que nuestras energías se han sintonizado, que a esta misma hora cada noche, pienso en ti? ¿Y tú, pensaras en mí?

Esa respuesta no la tengo, ni la tendré. Lo que si se es que tú y yo somos del pasado, y la soledad, ahora es mi presente.