Tu inseguridad.

Fueron las palabras, “No tendrá fin hasta que tu pongas el alto”, que algo despertó en mi.

Fue cuándo me encontré estancada en tristeza, soledad… perdida.

Fue en ese entonces que desperté.

Por años, por meses, te esperé, te quise entender, te soñé.

Y por meses y por años quise ser todo lo que deseabas.

Pensé que la razón por la que sufrimos juntos tanto era por mis imperfecciones. Pensé que yo me estaba equivocando, tu me hiciste creer todo eso y más..Fueron las palabras de mi padre que me hicieron despertar, “Tú tienes todo el control. El solo hará lo que le permitas”.

Intente.

Una y otra vez.

Olvidar, continuar, respirar.

Es que lo que la gente no entendía es que estaba locamente enamorada. Lo que la gente no sabía era que no podía vivir sin ti. Tus palabra me llenaban, tus deseos confirmaban mi existir.

Pero una y otra vez, se repetía la tortura. No pude más, no podía más,

Y ahora que siento de nuevo, puedo vivir. Ahora que se que mi existir va más allá de ti. Ahora que me amo a mi misma más que nunca nadie me podrá amar. Es ahora que entiendo todo.

Es ahora que puedo ver a esa pequeña llorando por tu querer, y es ahora que me pregunto porque. Porqué y cómo fue que llegó a perderse en copas de licor, en noches oscuras y canciones eternas.

Pero tu y yo sabemos que esto nunca fue la culpa de esa enamorada. Tu y yo sabemos lo que hiciste y porque. Esto nunca se trató de ella, ni de sus imperfecciones, ni de sus equivocaciones, ni de sus pasiones.

La causa de todo fuiste tu.

Tu y tus imperfecciones, tu y tus equivocaciones, tu y tu falta de pasiones. Tu inseguridad pudrió tanto tu vida que quisiste dañar la vida de esa pequeña. Porque cuando la conociste, te quedaste impactado. Porque nunca antes habías visto o conocido a alguien tan segura de sí misma. Porque nunca antes habías conocido a alguien que era tan feliz, tan feliz que impregnaba el cuarto. Porque a pesar de tu impecable apariencia, tu y yo sabíamos lo inseguro que eras. Al contrario, tu no querías la atención. Querías desaparecerte. No podías vivir con el hecho de que eras una persona oscura. De qué una por otra, le pudrías el alma a esas mujeres que se morían por ti.

Ahora que lo veo todo, ahora que lo entiendo todo, siento paz.

Si, me hiciste sufrir, me hiciste llorar, me hiciste rogar, me convertirse en una persona que por años y por meses desconocí. Pero ahora siento paz. Siento paz y espero que un día tu también la encuentres… pero tu y yo sabemos que tu orgullo no lo permitirá.

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